Semana 43= Caos
Mi querida Marta:
Esta semana ha sido un caos. Caos, porque lo tocas todo, caos, porque lo tiras todo al suelo, caos, porque ya llegas a todas partes (sin gatear claro, pero arrastrándote con tu culito), caos, caos. El otro día sin ir más lejos te apoyaste a la estantería donde estaba el equipo de música y al final conseguiste tirar todo el equipo de música al suelo, ¡por suerte no te pasó nada!. Has descubierto los cables de detrás de la tele y a la que no te miro, vas directa en esa dirección, y en cuanto te riño y te digo que no, empiezas a agitar los brazos de arriba para abajo como diciéndome que te deje en paz. ¡Qué tía!. Luego también has descubierto cómo encender y apagar el DVD y es tu distracción preferida, a la que encendemos la tele, te vas directa en esa dirección.
El otro día Katharina, una de las mamis que he conocido aquí en Schaffhausen, me cogió en un momento malo, digamos que habías hecho de las tuyas, y sabes qué me recomendó: lo primero tomarme dos vasos de vino, y relajarme, y lo segundo no cogerle cariño a nada de la casa y dejarte hacer, porque es lo que te toca hacer mi niña: ¡y es que eres un bebé!.
Por otra parte, esta semana pobrecita te ha empezado a salir otro dientecito y te ha hecho mucho daño. Para empezar, se te puso el culito todo rojo, rojo, y gracias a Dios que estaba Rosa en casa y que me recomendó ir corriendo a la farmacia a comprarte una cremita con óxido de cinc (que sinceramente nos ha salvado la vida). Dicen que es lo normal, que a los bebés a los que les empiezan a salir los dientes, el pipi se les vuelve más ácido y que al mezclarse con las cacas (je, je) se vuelve amoniáco y que por eso hay que poner óxido de cinc para conseguir que se seque bien, además de que estas cremas suelen llevar vaselina o cera, como es el caso, e impermeabilizan bastante el culito. Ahora ya estamos salvadas, ya no te duele la boca, y tu culito vuelve a estar bien.
Y ya por último contarte que desde hace poquito a tu padre y a mí, antes de irnos a dormir, nos encanta entrar en tu cuarto para ver cómo duermes. Por cierto, desde que duermes sin almohada te quedas en unas posturas un poquito extrañas, ¿estás segura de que así descansas bien?
Un besito muy fuerte de habichuela
te quiere
tu mami
Esta semana ha sido un caos. Caos, porque lo tocas todo, caos, porque lo tiras todo al suelo, caos, porque ya llegas a todas partes (sin gatear claro, pero arrastrándote con tu culito), caos, caos. El otro día sin ir más lejos te apoyaste a la estantería donde estaba el equipo de música y al final conseguiste tirar todo el equipo de música al suelo, ¡por suerte no te pasó nada!. Has descubierto los cables de detrás de la tele y a la que no te miro, vas directa en esa dirección, y en cuanto te riño y te digo que no, empiezas a agitar los brazos de arriba para abajo como diciéndome que te deje en paz. ¡Qué tía!. Luego también has descubierto cómo encender y apagar el DVD y es tu distracción preferida, a la que encendemos la tele, te vas directa en esa dirección.
El otro día Katharina, una de las mamis que he conocido aquí en Schaffhausen, me cogió en un momento malo, digamos que habías hecho de las tuyas, y sabes qué me recomendó: lo primero tomarme dos vasos de vino, y relajarme, y lo segundo no cogerle cariño a nada de la casa y dejarte hacer, porque es lo que te toca hacer mi niña: ¡y es que eres un bebé!.
Por otra parte, esta semana pobrecita te ha empezado a salir otro dientecito y te ha hecho mucho daño. Para empezar, se te puso el culito todo rojo, rojo, y gracias a Dios que estaba Rosa en casa y que me recomendó ir corriendo a la farmacia a comprarte una cremita con óxido de cinc (que sinceramente nos ha salvado la vida). Dicen que es lo normal, que a los bebés a los que les empiezan a salir los dientes, el pipi se les vuelve más ácido y que al mezclarse con las cacas (je, je) se vuelve amoniáco y que por eso hay que poner óxido de cinc para conseguir que se seque bien, además de que estas cremas suelen llevar vaselina o cera, como es el caso, e impermeabilizan bastante el culito. Ahora ya estamos salvadas, ya no te duele la boca, y tu culito vuelve a estar bien.
Y ya por último contarte que desde hace poquito a tu padre y a mí, antes de irnos a dormir, nos encanta entrar en tu cuarto para ver cómo duermes. Por cierto, desde que duermes sin almohada te quedas en unas posturas un poquito extrañas, ¿estás segura de que así descansas bien?
Un besito muy fuerte de habichuela
te quiere
tu mami

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